11 abril 2008

Al fin el bichi

¿Hace falta que diga por qué equipo voy a cinchar, como
dice alguien que conozco, a partir de junio?
Un lujo.

Qué bueno es vivir como esta gente




Qué fresca, divertida y diferente es esta gente. Casi la patria turística.
Podían haber incluído una cara como la de Washington Cucurto, por lo menos, ya que lo tienen a mano. No es con usted, amigo, disculpe.
Es que, con este diario tan cool, estos chicos con todos los dientes tan enteros y tan blancos, que, no sé, no creo que se rían de lo poco que duró la libertad en Crítica, ¿no? El plantel de lujo duró lo mismo que un pedo en una canasta.
Ser ético no es una cuestión de clase, ser ético se es o no se es. Para adentro y para afuera, en los hechos y en los discursos.
Qué fresca, que copada y qué ocurrente, que bueno que es vivir como esta gente.

El perro Alfonso




Leo en todos lados propuestas de la impresentable Coalición Cívica, de Elisa Carrió, junto a la troupe que la va a odiar y va a incorporarse a nuevos partidos en la próxima elección.




La misma que hizo campaña con la distribución de la renta y que corrío algunos límites que se había autoimpuesto, quizás como una estrategia de márketing. Mauricio Macri y su gente, le es ahora a la gorda, un candidato limítrofe, pero el país se agrandó, así que entramos todos.




Ahora sale a poner en cada relevamiento sobre la mentira de la inflación, las medidas que tomaría ella o su ministro de Economía en un proyecto que nadie quiso nunca darle. Así, ahora lejos de la distribución planea bajar las retenciones. Tal como quieren los productores. Los que tienen la plata. La iglesia. Y las tres viejas conchudas que tocan la cacerola con la concha y que están esperando a que Carrió diga algo a favor de los militares para proponerla presidenta de verdad.




Entre tanto tumulto, Prat-Gay dice que hay que bajar la inflación. Luego propone, como si todavía estuviera el "viejo" FMI, enfriar la economía. Bajar el consumo. Así, no sólo despliega una teoría desconocida en la que la falta de oferta -por precios, por ejemplo- y eso haga descender, en lugar de subir, los precios. Porpone enfriar la economía, pero de ese modo no distribuye, incluso impide el acceso de la población a los medios de consumo, aunque favorece a las empresas que tienen temor, como desde que tengo memoria, de invertir lo que se necesita para expandirse y atender a los mercados -igual no hay problemas, porque Prat Gay dice que a la falta de oferta va a hacer bajar la inflación- sin presión de los precios.




Por último, un economista de primera este Prat-Gay, desconoce la presión internacional por la crisis de los alimentos, los precios de las materias primas, o no los menciona, y sostiene que hay que liberar las ventas al exterior. Menos alimentos acá, menos oferta -Prat-Gay dice que eso bajará los precios-, sin contar la competencia con el mercado exterior cuyas ventas plantea abrir y así, este señor miente que es economista, y la gorda turra no se resigna a haber perdido en las elecciones, quiere ver si hay un lugarcito.




A dedo no es de facto, pensará. Mientras tanto lo tiene al ex compañero de Lousteau, como perro faldero de turno para que ponga la cara y sea el próximo que se incinere en el proyecto de Carrió, de Ibarra a esta parte, pasando por Rivas. ¿Coalición Cívica? Qué olor raro que tiene ese nombre, ¿no?

La batalla, por el re lato




Ricardo Roa coloca su foto en la página 2 de Clarín y, sobre ella, a modo de presentación impacta con el título de "El mensajero del poder". En realidad, este defensor de las garantías constitucionales de los lupanares no registrados (ver Del editor al lector de ayer), hoy vuelve a a escribir, y con el título alude a D'Elía en realidad.




Bueno, con la parte del mensajero, con la parte del "poder" identifica al Gobierno.




La golpiza mediática que sufrió Clarín, restado al cúmulo de adláteres, chupamedias y lame bolas de siempre, que no son del Grupo, pero le llaman así, le deja heridas en la batalla por el relato. Bonelli tuvo que ir a otro programa para decir con alguien en frente que no lo haga titubear lo que D'Elía no lo dejó decir en su programa. Seguramente se siente mal porque un piquetero que no se peina con gomina, lo zarandeó. Entonces se cagó en eso que dijo acerca de que él no era como "otros periodistas que cuando el invitado se va, lo defenestran". No, es peor, va de invitado a otros programas, para hablar de sus invitados que tuvo el suyo. Alegrate, Marcelo, eso pasa sólo con Bailando... , como le dicen ahora, y con Gran Hermano.




El diario entrevistó a doce voces morales más que autorizadas (Armando Cavalieri, Gerardo Morales, Aníbal Ibarra, Roberto Lavagna, Oscar Lezcano, Mauricio Macri, Daniel Katz, Elisa Carrió, Jaime Campos, Margarita Stolbizer, Ricardo Gil Lavedra y Héctor Polino) para criticar las "acusaciones de D' Elía contra Clarín". Las leí todas y cada una, ninguna critica las acusaciones de DÉlía contra Clarín, todas critican la actitud de D' Elía. Incluso algunos comparten algunas de las acusaciones contra el Grupo, al parecer, y me quedo con las últimas seis líneas de la nota, el cual es el lugar que este diario le otorga a Héctor Polino: "Estas actitudes no ayudan a consolidar el diálogo democrático. Es necesario impulsar consenso y debate. Creo, también, que es muy importante democratizar la información, por lo que es indispensable que se derogue la ley de radiodifusión, que garantice pluralismo de opiniones". jejejejejejej.




Julio Blank critica el Observatorio de Medios con un cagazo padre, habla de "torpe afán" del Gobierno de controlar "no ya la realidad, sino la difusión de esa realidad", como si la realidad fuera eso que pasa por Clarín o TN. Blank miente asegurando creer que "es razonable y necesario que la opinión pública se interrogue acerca de la calidad del servicio que el periodismo le ofrece". Como Bonelli, Blank se refiere muy livianito de cuerpo al control que la gente hace de los medios cuando "los elige o los descarta". Bonelli también había dicho algo parecido. No les creo que sean tan pelotudos de decirlo porque lo piensan.




La ética periodística de Blank puede equipararse a la de un gerente, su concepción es que "presta un servicio". El argumento de Bonelli es el argumento del libre mercado, de echarle la culpa al más allá, a Dios o al terrorismo. La misma consistencia. D' Elía podría haber dicho "me están planteando una libertad de mercado falsa porque en el mercado no hay libertad". Y hubiese tenido razón. Los empleos no son mercancías, porque la falta de ellos pone inseguro al país. no les da la seguridad de alimentarse a las personas, ni de hacerlo con sus hijos y termina haciendo un mal ejemplo que el hijo va a recordar no la primera vez, ni la segunda, sino cuando ya sea crónica su relación con el hampa, policías, jueces, etcéteras. La política comercial agresiva que lanzó Clarín y que le dio tantos frutos, incluyó una cuidada imagen. Desde despidos indiscriminados y su adquisición luego de que los disturbios estuvieran a una distancia que no pudieran alcanzarlos, hasta la dictatorial determinación de los precios para el acceso a productos como la televisón, el cable, la Internet, su intervención en los pooles de siembra y en el negocio del biodiésel. A lo que voy es que ninguno que trabaje en la empresa desconoce lo que es Clarín y sabe, además, que el verso que la cantidad de lectores se debe directamente a la calidad de la oferta. Los mercados se invaden pactando leyes a favor con unos u otros -con Duhalde o con Kirchner, da lo mismo- y cuando gozan de robustusidad caen sobre algún pequeño que asome con algún éxito.




Clarín, el año pasado, estuvo bajo el nivel de los 400.000 diarios por día, según el IVC. Es mucho. La gente lee Clarín porque es de lo que se habla. Y se habla de ello, porque Clarín está en todos lados. La oferta es escaza, ¿me van a decir que la competencia es Terra? ¿su socio La Nación? La genete lee Clarín porque es un espacio que siente de pertenencia, porque si el diario/televisión vino a reemplazar a la biblia en la modernidad, no es inocente copar todas las sacrosantas editoriales.




De todo esto se saca, solamente, que Clarín nunca distribuyó la renta y está en contra de ello. Que nunca hubo democracia de prensa en el país y que la base de su apoyo es la gente que, como yo ahora está conectada y ya leyó el diario por Internet o en papel y lo comenta en el ámbito de trabajo, porque no sabe de qué hablar. Pero, si esa es la base le tiene que molestar D' Elía, porque los piqueteros no pueden comprar el diario y no tienen mucha Internet. Y eso es un modo de selección e inclusión. El que tiene plata. De entre ellos, el que nos elige. El que nos elige es porque lo salimos a buscar. Lo salimos a buscar porque nos conviene, ellos nos ban a bancar. ¿Cuándo la clase media no se babeó por un par de medias finas?




No Clarín, no hay libertad de prensa en la Argentina y ustedes "son una pistola en la cabeza de la democracia". Vos ya lo sabés, pero esa gente que te lee embelezado y muchos de los pavos que en el gupo trabajan dicen lo contrario, porque si no los hubieras confundido durante todo el tiempo, se darían cuenta de que "la gente" no es una sola y que "la crisis" no puede matar a dos personas con balas policiales.


Impecable, como siempre


10 abril 2008

El gorila del relato



Según dicen, Mario Vargas Llosa opinió, entre tro montón de barbaridades que sólo alargarían un post con este pedazo de salame, que "Los piqueteros son emblema de la otra Argentina, la que optó por la barbarie".





Este señor, representante en el Perú y en el mundo de la política que llevó a la Argentina, históricamente, a derrumbarse de su opulencia cultural a la barbarie, según él, que vino a ver a Macri y a lo más granado de la derecha en Rosario, que puede juntarse con filonazis, y que cree que puede hablar de pobreza y de políticos "sin alma" sacándole el cuerpo a su responsabilidad, este señor, a mí me está faltando el respeto. Si tuviera idea de la historia de segregación y represión en la Argentina, cerraría el orto. Pasado el beneficio de la duda, ahora es menester decir que ninguno piensa que semejante ilustrado puede desconocer pormenores tan funestos. Para decirlo de un modo literario, se está haciendo el pelotudo. Por la lengua de los porteños es así, Vargas Llosa, decimos pelotudo, porque tiene muchas sílabas y eso suena mejor. Vos usás "anaqueles" y seguro pensás que los piqueteros, en su barbarie, hacen asados con los anaqueles. Metete a la fiesta y al chivo en el orto. Borges no es una prenda.





Este señor dice en el mundo que los piqueteros "En sus orígenes eran, al parecer, desempleados y marginales que salían a reclamar atención y trabajo de un poder que los ignoraba, de un mundo oficial sin alma, que daba la espalda a los más necesitados. Ahora, más bien, son las fuerzas de choque del poder político". No por casualidad su hijo es el verdadero idiota latinoamericano. todos estos cipayos, un día la tienen que chupar. No hay que optar por la barbarie, muchachos, quédense piolas que Vargas Llosa no tiene hambre. Y sus hijos tampocos. Ni vergüenza de salir con un carro. Ni vergüenza de que ese país de la libertad y la democracia supo liquidar la mayoría de los bienes de producción y no fue el populismo y en esa Bolsa centenaria donde le sirvieron eso tan rico que un piquetero ni conoce se timbearon los últimos morlacos, cosa de que sus amigos siempre estuvieron a resgurdo mientras los demás vieron a sus hijos morir o salir a pedir o a prostituirse. Qué me viene a hablar Vargas Llosa si la gente de su laya los únicos paraísos que pierden son los de los burdeles caros, cuando no el de los académicos chupabola adictos. Vargas Llosa, metete la Catedral en el culo. Y la convesación.

Borges, en todo caso, cuando lo defenestraron con el cargo de contador de pollos, renunció, quizás por dignidad. Los piqueteros también tienen dignidad, no pueden renunciar a ocupar el lugar que gente sensible de su categoría ni tiene noción que les pertenece.






Yo antes decía "que bien que escribe este hijo de puta".





Ahora digo "qué pedazo de hijo de puta".

Qué más quieren, muchachos




Gracias a Wall pude ver a la madrugada a D'Elía, otra vez, para orgullo de la Ovalpo. Me alegro de haber comentado antes. Como siempre, impecable Luis.




Los noté titubeantes a Marcelo "No hay monopolio en la Argentina" Bonelli y Gustavo "No, D'Elía, eso es una barbaridad que no le vamo' a permitir decir" Sylvestre.

En el piso fue una risa. "¡Hay que desmonopolizar!" Jejejejejeje.

Sólo noté un titubeo, imperceptible, sólo conocido por los cercanos, del compañero Luis cuando el paquete ese de Iglesias –que bueno que esto es un blog y acá se pueden consignar las identidades según el bolero que estén interpretando tus pelotas- le enrostró que el Gobierno que él representa es el que está al mando y, por lo tanto, tiene las herramientas para legislar en pos de una distribución más justa de los medios, o de la renta o en contra de una dictadura de los monopolios.

No se preocupe, Luis, no es su culpa este aprieto.


Qué tarado, qué lástima me da Marcelo "somos tan plurales, que usted pudo venir hoy acá" Bonelli. Marcelo "¿a qué dictadura apoyamos, por favor?" Bonelli. Marcelo "Dígale a la gente que compra todos los días Clarín que no lo compre más" Bonelli.

Internas en el Partido Socialista

Vs.


Si esta interna en el Partido Socialista, entre un socialista que está en favor de los dueños del campo y uno que es más oficialista pero está en coma, no es es una radiografía de la situación de cierto progresismo nacional, yo no sé nada de traumatología.

Dan pérdida


09 abril 2008

La batalla del relato

No es un buen momento para retomar los post.

Nunca llegué demasiado a tiempo en mi vida. Los hermanos de mis amigos que tenían hermanos mayores me cargaban por la lentitud que tenía al llamar a sus hermanos por teléfono. En séptimo grado, ante la ausencia de una maestra me “repartieron” junto con el resto entre los diferentes grados que sí tenían maestros, hasta que se hiciera la hora. Yo elegí primer grado, porque estaba mi señorita Alicia, de mi primero, segundo y tercero. Nos recibió indicándonos que ayudáramos a los chicos y a mí en particular me dijo “vos sentate acá con Nahuel, es medio lento como vos”. Empezaba la generación N, inmediato precedente de la generación Y de los Jonathan y las Yaninas y las Yésicas. Sigo siendo lento. Pero no fue por eso que fuime impedido en uno de los momentos más jugosos de la historia.

Ya pasaron los sucesos más sorpresivos (¿?) del encontronazo “entre el Gobierno y el campo”. Desde el primero y cada uno de los días, putié a la puta oligarquía. Religiosamente. Si en lugar de putear hubiese tomado una pastilla, me hubiese muerto de una sobredosis.

Una de mis compañeritas de trabajo, quizás la representante del sexo femenino más “progresista” de cierto ámbito judicial que frecuento, opinó que D’ Elía “es un impresentable”. Seguí puteando.

El canal de noticias del programa TN agro, armó un especial, casi una clase magistral o un máster sin la Universidad Di Tella, acerca de cómo se manipula la opinión y como se segrega a viva voz, sin que nadie, ni el INADI, esté capacitado para interpretar algo de su área. La oposición ya no golpea las puertas de los cuarteles, hace sonar celulares y I-Phones, y organizan por mail a la nueva militancia, pacífica en la plaza y algo más violenta en las rutas y las góndolas.

Fue algo así como el intento de una nueva marcha de Blumberg, aunque sin Blumberg ni ningún irresponsable que devele en minutos que es otro trucho. Eso está a punto de fallar. Hoy El Cronista se dio cuenta de que Alfredo De Angelis puede ser el nuevo Blumberg.
Quizás ya tengan una radiografía del productor piquetero que ahora ya tiene todos los dientes, pero no deja de ser un riesgo. Porque la batalla por el relato tiene las mismas características que todas las batallas del capitalismo. El relato es un bien que se produce con los medios que ostenta la runfla oligarca que manda en este país hace tanto tiempo. Pero el riesgo de que el diente o alguna barbaridad salga escupida en vivo de la boca de De Ángelis está latente. Manejan el pasado, pero el “vivo” –no me refiero a quien imaginó toda esta movida, sino a la televisación en instantáneo con la filmación- no es tan manejable. Porque en algún momento va a tener que hablar De Angelis en vivo.

La lucha de clases está tan oculta en el discurso de la puta oligarquía, como presente en sus conciencias. Para el resto es exactamente al revés. Incluso para la “izquierda” institucional. Ahí me pareció valiosa la “irrupción” de D’ Elía en la Plaza. La “irrupción” de D’ Elía en los medios. Odio a la puta oligarquía. Ellos dicen del otro, que irrumpe.

Soy padre de cinco hijos, cada uno una frustración personal, cada uno recibido con carencias, y siempre una y otra vez fueron los mismos, la puta oligarquía. (Fernando Peña es oligarca por tradición y por funcional, pero no es el problema. O sí.) Ahí está El Cronista, que hoy le parece “riesgoso” que suban los salarios un 24%. ¿Por qué? ¿La tienen que repartir? ¿Eso no es el relato de una puja entre ambos lados, estando al servicio de uno? ¿A quién le están hablando?

Por otro lado, la postura del nuevo progresismo pelotudo es no estar ni con el campo, ni con el Gobierno, ni con los oligarcas ni con D’ Elía. No entienden ni a uno ni a otro. Se quedan al resguardo. Si D’ Elía te parece impresentable, primero deberías preguntarte ante quién tenés intenciones de presentarlo. La gente de bien ha perdido todo sentido moral –algún amigo diría “gracias al psicoanálisis”- pero utilizando la treta contra el azar que enseña hoy Paenza en la contratapa de Página, tengo que A (la oligarquía con el apoyo de esta gente de bien, clase media facha, conciente o inconciente): tiene un presupuesto del 89 por ciento de agachadas contra la clase baja. B (la clase baja tiene un 24 por ciento de agachadas contra sí misma), Z (número imaginario porque no conozco mi presupuesto, pero sé que quiero las menos agachadas posibles). B < A = Z

Yo soy lento, pero sintetizando, con Paenza en la cita apócrifa o sin nadie, no es difícil darse cuenta por dónde agarrar.

Y si cuesta hay que preguntarse por qué. ¿Cómo puede ser que nadie serio haya tenido oportunidad de elaborar un pensamiento a favor de D’ Elía? ¿Es posible que no haya nadie? Es sólo un ejemplo, pero ¿no estarán todos aterrorizados porque ya saben quién es y fue siempre el dueño del relato? Al mejor cazador se le escapa la liebre con estos medios de la democracia. Y sería una picardía que se pase este momento en que al menos una posibilidad de discusión nueva saltó la barrera del show mediático barato. Allí los diarios se alistaron en una miserable mayoría al lado de los mismos de siempre. Canales de cable hablaron de “vías de escape” ante la manada que iba a la Plaza, muchos porque no son lentos como yo. Y muchos del lado opuesto del receptor de aquella noticia. Otra vez, el relato de una puja, claramente de parte de uno de los lados.

Nunca llegué demasiado a tiempo en mi vida y este post lo confirma a la vez que evidencia que no hay que ser rápido para saber de qué lado estar. Los chinos y Samaranch siempre van a estar del mismo lado. Porque los Samaranch siempre están del mismo lado. Y esa es la puta oligarquía. Y Macri con su mails y sus negocios y la prohibición del mate y las prendas rojas –algo de Walt Disney tenía que tener esta rata-. Y Clarín Dios del Universo, a favor de la libertad, siempre y cuando no sea puertas adentro. Y Grobocopatel. Y Álzaga Insué. Y Pergolini y Grondona y Sobisch y López Murphy y Elisa Carrió y Jorge Bergoglio y Crítica de la Argentina –qué picardía- y Federico Pinedo y la renga Michetti y Bullrich y Joaquín Morales Solá y Duhalde y Uribe y todo el bendito pueblo argentino que odia a D’ Elía por negro, gordo o intempestivo, incluso a los policías que asesinaron a un compañero y casi les quema la comisaría.

En fin, esta puede ser la fundación de la OVALPO (odio visceral a la puta oligarquía). Volví melancólico. Buenas. Así se vuelve, punk, sin ni una imagen y una lluvia de escupidas.-